Asamblea Nacional retoma sesiones ordinarias y se expone fracturas y deudas del sistema judicial
Publicado por caskabeldigital el enero 7, 2026
La sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional, realizada previo al reinicio de las sesiones ordinarias este 6 de enero de 2026, dejó al descubierto los profundos problemas estructurales de la Función Judicial, tras la comparecencia del presidente del Consejo de la Judicatura (CJ), Mario Godoy, ante el Pleno legislativo.
Lejos de convertirse en un espacio de aclaración institucional, la intervención de Godoy estuvo marcada por reclamos, tensiones y fuertes cuestionamientos de varios asambleístas, quienes pusieron sobre la mesa denuncias relacionadas con retardos procesales, presuntas irregularidades disciplinarias, falta de sanciones efectivas a jueces observados y una percepción generalizada de politización de la justicia.
Durante el debate, legisladores señalaron que el Consejo de la Judicatura no ha logrado responder con firmeza frente a casos que involucran a operadores de justicia cuestionados, mientras miles de causas permanecen represadas en juzgados a nivel nacional. También se cuestionó la opacidad en los procesos de evaluación y designación de jueces, así como la ausencia de resultados concretos frente a la corrupción interna.
Aunque Godoy defendió la gestión del CJ y expuso informes técnicos y cifras institucionales, su comparecencia fue considerada insuficiente por varios bloques legislativos, que reclamaron acciones inmediatas y no solo diagnósticos. La sesión concluyó sin resoluciones claras ni anuncios de correctivos, lo que profundizó el malestar dentro del Parlamento.
Tras este escenario, la Asamblea Nacional retomó este 6 de enero de 2026 sus sesiones ordinarias luego de un receso de 14 días, con una agenda cargada de fiscalizaciones pendientes y un ambiente político marcado por la desconfianza hacia el sistema judicial.
La comparecencia del titular de la Judicatura, lejos de cerrar el debate, evidenció que la crisis de la justicia sigue abierta y que el control político, una vez más, choca contra la falta de consensos y decisiones de fondo.